| Un Jueves Santo de despedidas... con menos de lo mismo |
|
|
|
| Escrito por Mario Hernández | |||
| Sábado, 03 de Abril de 2010 17:07 | |||
|
Aunque el titular de esta crónica pueda parecer extraño, rebuscado o sin sentido, el Jueves Santo emeritense bien podría resumirse en esa frase o recurrir al manido tópico aquel de "reluce más que el sol" que también es válido.
Yendo por partes, el momento más hermoso y significativo se producía al comienzo de la tarde con la última primera levantá de Francisco Miranda al paso de María Santísima de Nazaret. Un momento emotivo que demostró el cariño y respeto que los hermanos de la Vera Cruz y muchos cofrades emeritenses sienten ante el que ha sido uno de los mejores capataces de la Semana Santa de Mérida. El abrazo emocionado de cada uno de sus costaleros, las lágrimas de emoción de los contraguías y de muchos de los presentes así lo demostraban. La Virgen de Nazaret, que poco a poco se va "macarenizando", avanzaba poco a poco en una tarde que olía a retraso por esa zona denominada III milenio que ofrece una salida tercermundista para una hermandad. Así las cosas, mientras el soberbio Cristo de la Vera Cruz alcanzaba, a las 18.20 horas, la Avenida Juan Carlos I, la Cofradía de la Paz, que había salido a las 17.15 horas, todavía estaba en la confluencia de la Avenida Marqués de Paterna es decir que había tardado una hora en llegar hasta ese punto y, por consiguiente, no estaría a las 19.00 horas en el Hornito, tal y como estaba previsto.
Así las cosas, los minutos iban pasando y nadie de la hermandad ex combatiente hacía nada por acortar distancias. parsimonia en el cortejo que llegaba a las 19.15 horas al Hornito para, además, detenerse en esta zona durante bastante tiempo. Así, la Hermandad de la Vera Cruz llegaba al Hornito en torno a las 19.40 horas, justo cuando la Cofradía Ferroviaria comenzaba a ponerse en la calle, ofreciendo una bellísima estampa de las dos Virgenes con manto verde practicamente frente a frente. Pero el parón era previsible. las horas estipuladas por las hermandades como de entrada en carrera oficial así lo manifestaban. La Paz llegó a las 21 horas a la Plaza de España, la Vera Cruz hacía lo propio con 10 minutos de retraso, a las 21:40 horas. Detrás, los ferroviarios entraban, con esos 10 minutos de retraso en Carrera Oficial, a las 22:10, y la Cofradía del Nazareno lo hacía a las 22:50 horas, cinco minutos después del horario previsto. Estos horarios, que son los que marcaban las hermandades como entrada en carrera, demuestran que el tan manido retraso no existió y que esos diez minutos fueron dejados por la primera de las Hermandades en pasar. ¿Entonces? ¿cual es el problema? El problema es el de todos los Jueves Santos, el problema es que las cuatro hermandades no pueden seguir con el mismo recorrido. Los parones que sufrieron las hermandades de Santa Eulalia se hubieran podido evitar si estas hubieran retrasado en una hora sus salidas porque, demostrado queda, hubieran llegado a la misma hora a la carrera oficial. Además, el público se cansa de estar cuatro horas en el mismo sitio viendo pasaro cofradías, hay que pensar más en ellos, pero sobre todo, en nazarenos y costaleros. El Jueves Santo necesita ser puesto sobre la mesa con relojes, No se puede entender que haya horarios que se solapen, o que no se calcule con precisión el hecho de que, en dos horas y media se llega a la Plaza de España porque hay hermandades delante. Eso... estaba escrito sobre el papel. Otra cosa es que las hermandades corran más o menos. Tampoco es lógico que la Cofradía de la Paz terminara de pasar a las 21.40 horas por la Plaza de España y a las 22.30 estuviera ya en el antiguo cuartel ¿por qué se tarda entonces tanto a la ida y tan poco a la vuelta? Lo lógico es que sucediera lo contrario pues los costaleros, a la vuelta, van más cansados. Lo dicho, estaba escrito, otra cosa es que nadie quisiera o supiera verlo en lugar de mirarse tanto en el ombligo.
Dicho esto el Jueves Santo dejó estampas inolvidables, mucho público en las calles, hasta en la calle Santa Eulalia que, en otras ocasiones ha aparecido vacía. La Virgen de la Paz como siempre radiante. En la Vera Cruz destacaba el nuevo manto verde, impresionante obra de arte de su taller de bordados. La salida de la Esperanza con "Caridad del Guadalquivir" fue memorable y demostró una notable mejoría en las chicotás de este palio. El morado de los lírios del Cristo de los Remedios sorprendió por el buen gusto de quienes eligieron el exorno floral y quienes lo hicieron. Las chicotás del Cristo de los Remedíos siguen siendo inigualables, es todo un arte pasear la muerte de Cristo de esa manera. La Virgen del Mayor Dolor, ofreció nuevamente una impresionante entrada con "Encarnación Coronada" en la que todo el público cantó la Salve. En definitivas un Jueves Santo para recordar y, sobre todo, para poner muchas cuestiones sobre la mesa. Si se ha conseguido con el Miércoles ¿por qué no con el Jueves? LO MEJOR El manto de María Santísima de Nazaret sorprendió por su color (verde) y la exquisitez de sus bordados. La Cofradía Ferroviaria y la Vera Cruz colocaron a las bandas en su sitio, tras los pasos, con lo que los costaleros ofrecian bellas estampas con las marchas. La entrada en carrera oficial del Cristo de los Remedios, marcó el momento más silencioso de la noche. Las chicotás de la Virgen de la Esperanza con la Banda Municipal de Música: casan a la perfección. El abrazo de los capataces de la Cofradía del Nazareno en el Hornito al finalizar la Estación de Penitencia. LO PEOR La falta de previsión horaria, agotamos a los nazarenos y costaleros. Los retrasos y las prisas (algo no cuadra) Los ágapes a los costaleros de algún paso en medio del recorrido procesional, antes solo se salía para beber agua o alguna necesidad imperiosa de los costaleros. La Banda de Música de Villafranca de los Barros interpretando marchas de palio al Cristo de los Remedios ¿No saben que van detrás de un crucificado? ¿No saben que Macarena, Campanilleros, etc son para palio?
|
|||
| Última actualización el Lunes, 05 de Abril de 2010 07:43 |








