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Otro Lunes Santo roto PDF Imprimir E-mail
Escrito por Mario Hernández   
Martes, 30 de Marzo de 2010 09:40

Se está convirtiendo en un clásico, triste clásico, escribir una crónica del Lunes Santo emeritense roto por la lluvia pero... en las cuestiones meteorológicas es en lo único en lo que no mandan Juntas de Gobierno, Iglesia o Ayuntamientos. Sucede así y punto. De todas formas estas cosas curten a los cofrades y, sobre todo, a las Juntas de Gobierno. Las hace más fuertes, las hace unirse ante la adversidad, ante lo imposible, ante lo que no pueden controlar... y eso es lo que demostró ayer la Cofradía Infantil: madurez en los niños y unidad en su Junta de Gobierno.

Así las cosas, en el momento en el que más agua caía sobre Mérida, la Cofradía Infantil debía salir a la calle. No se perdieron los nervios en ningún momento en el interior de la Iglesia. Solamente las caras de preocupación de los cofrades denotaban que algo no iba bien. Antonio Becerra procedió, a las nueve y diez a la bendición de los nuevos pasos sin hacer referencia a la meteorología "prudencia obliga" y dejó en manos de la Junta de Gobierno tan soberana decisión. Mientras, en medio del aguacero, la Banda La Pasión encadenaba marchas en un esfuerzo que, sin duda, les ennoblece.

A las 21.30 horas Emilio Nova, en nombre de la Cofradía, anunciaba un receso hasta las 10 de la noche "por si cambia el tiempo, pero con un itinerario reducido". A las 10 volvía a llover sobre Mérida. La Junta de Gobierno volvía a reunirse en la sacristía y un apagón en la Concatedral ofreció las estampas más bellas de la Virgen del Rosario con toda la candelería encendida. A las diez y ocho minutos la cofradía decidia ponerse en la calle con un itinerario más reducido. El motivo: salir hacia la zona del Calvario sería una temeridad porque no tendrían ningún sitio por el que regresar rápidamente a la iglesia.

Un aplauso recibió la decisión y la cruz de guía se plantó en la calle, recibida por otro aplauso en el exterior. Salió la cofradía con mucha celeridad, no estaba la noche como para retrasos y así, en quince minutos, ya estaban todos en la calle. El Cristo de Medinaceli, solemne y con el viento de la noche, más vivo que nunca con su melena al viento. La capilla musical ya provoca ese silencio que tanto se reclama  en la contemplación de este Cristo. Lástima que la ubicación de la Banda La Pasión por parte de la Cofradía rompa ese silencio y lo provoque en el del Cristo de las Injurias que salió inmejorable bajo el dintel de Santa María.

La aparición de la Virgen del Rosario con las nuevas y extraordinarias bambalinas en malla y plata hizo que la luz brillara en la Plaza de España. Volvía la Banda Municipal de Música a interpretarle marchas y, a los sones de "Aurora de Santa Marina" inició su discurrir por la Plaza, elegante, radiante, extraordinariamente bella.

Cuando la Cruz de Guía llegó a la Plaza de España se desató nuevamente la lluvia. Rápidamente el Cristo de Medinaceli llegó a la Concatedral sin que la Cofradía perdiera la compostura. Los más pequeños eran ya expertos en estas lides. El Cristo de las Injurias pegó una impresionante chicotá desde la calle Santa Eulalia hasta la puerta de la Concatedral donde entró, como siempre, impresionante.

La Virgen quedó atrás. Muchos de los cofrades que estaban en la puerta de la iglesia corrieron hasta Santa Eulalia para acompañarla en el último tramo y dar ánimos a los costaleros. En dos chicotás, con el preligro de un suelo resbaladizo y con ovaciones por parte del público que la acompañaba, la Virgen entró en la Iglesia,

Ya en el interior, el vicario Antonio Becerra quitó hierro a la lluvia e hizo entender que, al menos, se habían sacado estas estampas a la calle y que, a partir de hoy, volverían a verse otras nuevas. Finalizó la noche con la Salve a la Virgen del Rosario... mientras, el cielo continuaba descargando agua como si se cebara con una cofradía que, nuevamente ayer, demostró saber tomar decisiones y estar en la calle como Dios manda.

LO MEJOR.

La banda La Pasión encadenó marchas mientras las cofradía decidía bajo un impresionante aguacero. Las nuevas bambalinas del palio, extraordinarias ¡Vaya paso de palio que va a tener el Rosario!. La madurez de los niños que, sentados en los bancos, aguantaron impacientes la decisión de su Junta de Gobierno. Los agentes de la Policía Local, dispuestos a cualquier cosa en favor de la Cofradía.

LO PEOR

El que se le toque himno al Cristo de Medinaceli cuando lleva su propia capilla de música. La ubicación de La Pasión delante del Cristo de las Injurias resta recogimiento al Medinaceli y deja en silencio a las Injurias. La maldita (por toda la que ha caído ya) lluvia, que no nos dejó vivir una extraordinaria jornada.

Última actualización el Miércoles, 31 de Marzo de 2010 07:48