| Después de la tempestad llega la calma |
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| Escrito por Mario Hernández | |||
| Miércoles, 31 de Marzo de 2010 08:45 | |||
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Dicen que después de la tempestad llega la calma y ayer, como en otros años en los que el Lunes se rompió por la lluvia, el Martes Santo gozó de plena venia para que las hermandades de las Lágrimas y el Calvario, llenaran las calles de Mérida de belleza y sentimiento cofrade. Con una puntualidad británica, la Cofradía de las Lágrimas plantaba su Cruz de Guía en la calle Santa Ramona para iniciar su larga Estación de Penitencia, entristecida más si cabe por el fallecimiento en la mañana del padre del ex hermano mayor, Pedro Antolín. La cofradía del barrio de San Juan comenzaba su pausado discurrir por las calles de Mérida con la sorpresa de poder contemplar a Jesús de la Humildad sobre la antigua canasta de Jesús Nazareno con lo que, el conjunto en sí, ofrecía un cambio espectacular que pudo apreciarse en todos los puntos del recorrido gracias, igualmente, al trabajo de las portadoras de la imagen. Nuestra Señora de las Lágrimas ofrecía un aspecto mucho más innovador igualmente con el cambio del exorno floral, más sencillo y menos recargado que en otros Martes Santo. Así las cosas, mientras la Cofradía de las Lágrimas llegaba al Hornito de Santa Eulalia, la Cofradía del Calvario tomaba las calles de su barrio para iniciar su Estación de Penitencia. Imponente el paso de la Oración en el Huerto, como siempre, correcto, sencillo, sin estridencias. A paso corto iba avanzando por las calles del recorrido a los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Cáceres 2016. Tras éste paso, la Flagelación, como siempre, aunque mejorando el paso de costero a costero, quizá demasiado marcado y, por fín, controlado desde la trasera algo más que otras veces. El Nazareno del Calvario aumentaba las dosis de solemnidad en la Estación de Penitencia del Calvario. A los sones de los Ministriles de la Hermandad, se dibujó la silueta del Nazareno en la confluencia de la calle Calvario con Augusto. Lástima que, como ocurriera el Lunes Santo con el Medinaceli, no se respete su silencio, marcado por los Ministriles y la Banda de Música le interpretara marchas a la salida. Con la Amargura se derramó el Martes Santo. Salió, se señoreó por su barrio y lucío radiante, hermosa, sencilla y humilde. Impresionante el tocado que enmarcaba su belleza y sencillo el exorno floral, quizás le sobraban los anturios blancos que rompían la monotonía del rosa de los claveles. La Amargura, con excelentes chicotás por todo el recorrido, nos hizo ver y entender por qué a su paso se derrama un contínuo reguero de lágrimas. Hablando de Lágrimas, muy puntual en la entrada de la cofradía de San Juan en Carrera Oficial. Muy solemnes los dos pasos que no dejaron retraso para que entrara la Cofradía del Calvario. Le sobró a la Virgen de las Lágrimas ese triple paso largo a la altura del Mérida Palace... demasiado marcado para la sencillez con las que se caracterízó en el recorrido. A la una en punto llegaba la Cruz de Guía al Calvario. La Oración en el Huerto subió magistral, le faltó una marcha más por parte de la Banda. La Flagelación convirtió lo que antaño en su subida era una marejada, por una marejadilla. Le interpretaron dos marchas que supieron aprovechar los costaleros y que no tuvimos el privilegio de disfrutar con la Oración. Y la llegada del Nazareno del Calvario, que subía con sus Ministriles, fue rota por otra marcha de la Banda de Cornetas y tambores (bajo las directrices de los diputados de orden) Cuesta entender en esta Semana Santa que, cuando los pasos van en silencio, van en silencio. Será cuestión de recordarlo. Por último, la subida de la Amargura a los sones de ¿quien? Dos bandas, la de cornetas y tambores y la Banda de Villanueva. las musicas se solaparon y restaron brillo a la clásica subida de la Amargura. Quien estaba cerca de las bandas se percató del enfado del capataz y Hermano Mayor ante las interpretaciones musicales pero ya era tarde, la banda de cornetas no dejó de tocar, provocando malestar en muchos de los presentes. La Amargura coronó el Barrio y ya en la puerta de la ermita la disfrutamos con las marchas de palio. Se nos terminaba el Martes Santo con aromas de romero del incesario de la Amargura mientras en San Juan la cofradía de las Lágrimas celebraba el encuentro en la madrugada, recogiendo los pasos con una sentida oración ante un centenar de personas. Alguien dijo que, viendo entradas como la de las Lágrimas, uno entiende más la grandeza de la Semana Santa y.... tenía razón. LO MEJOR Nuevamente el saber estar de la Hermandad del Calvario en la calle, seriedad, orden y puntualidad. El exorno floral de la Oración en el Huerto y del Cristo de la Humildad destacaron por su gusto y sencillez. La A.M Protección Civil, espléndida en la Plaza de España, lo mismo que Cáceres 2016 que encadenó una marcha tras otra. Las chicotás de Oración en el Huerto, Lágrimás y Amargura: impresionantes. La coordinación entre las dos hermandades, que no se solaparon. LO PEOR Las bandas le tienen que tocar al paso que acompañan. En este caso Cáceres 2016 debía tocar a Oración y Flagelación (iban entre ellos) No obstante, el criterio de los diputados de orden pesó sobre una entrada deslucida y que, erróneamente, se achacaba a la formación musical. El Nazareno debió entrar con sus Ministriles y la Virgen de la Amargura subir con su Banda de Música. Se deslució la subida. Los anturios blancos en el paso de la Amargura, rompían el conjunto. La última chicotá de la Virgen de las Lágrimas en Carrera Oficial, no se deben hacer carreritas innecesarias, se movía el manto, la corona y deslució una gran entrada cuando lo que se pensaba era que se estaban luciendo.
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| Última actualización el Miércoles, 31 de Marzo de 2010 11:20 |





